
Durante el último mes he convertido el Archivo General de Palacio, en Madrid, en mi lugar de trabajo. Y todo indica que continuará siéndolo durante los próximos meses. Allí, entre cajas y documentos, sigo el rastro de las cartas que niñas, niños y adolescentes escribieron a Francisco Franco.
Cada jornada trae una sorpresa distinta. He encontrado cartas escritas por niños y niñas de diferentes edades, procedencias y nacionalidades. Cambian las historias personales, las motivaciones para escribir y las formas de dirigirse al jefe del Estado, pero todas comparten algo en común: el deseo de establecer un diálogo con el poder.
Trabajar en un archivo implica paciencia. No todos los días aparece un gran hallazgo, pero cada carta añade una nueva pieza al rompecabezas que intento reconstruir en Child2Rule. Poco a poco, esas voces infantiles comienzan a dibujar un panorama más complejo sobre la relación entre infancia, política y poder durante el franquismo.
Quizá esa sea una de las cosas que más disfruto de la investigación histórica: nunca se sabe qué historia espera dentro de la siguiente caja.
P. D. En los próximos meses, este archivo aparecerá muchas veces en esta bitácora. Espero poder compartir algunas de las historias y de las cartas que, durante décadas, esperaron pacientemente a ser leídas.



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